
Miércoles a las 2:46 de la mañana, cuando el peso de todo un año complicado en su forma y función, agotador en todo sentido y lleno de experiencias que me han hecho crecer y retroceder, se te juntan en una sola palabra: cansancio. Cansancio, y Eddi Vedder recordándome que debo ir “Into the Wild”. Into the wild. A lo salvaje. Así me gustaría poder vivir. Con un poco menos de conciencia, con un poco menos de moralidad a cuesta. Sin tanta expectativas y exigencia “porque tu puedes”, “porque es tu sueño”. “porque es lo único que te voy a dejar”. ¿Cómo sabes si lo que quiero? ¿O si de verdad puedo?.
Tengo un peso en los hombros que al parecer no es mío. Tengo el peso de generaciones con sueños insatisfechos que se apoyaron en un cerebro y una cuna con valores y proyectos de hierro. Ir “Into the Wild. Ir a lo de verdad. A lo que se siente, más de lo que se piensa. A lo que sientes desde dentro, no lo que te dicen en la tele que sientas. A lo que realmente quieres, mas allá de lo que los otros quieren para ti. Ir a lo que te gusta, a lo que amas, sin considerar barreras sociales o morales que limitan tu felicidad “porque parece que …”, o porque “quizás no…”.
Tengo presión en el pecho que no me deja aclarar ideas ni cumplir con mi obligación adquirida 4 años atrás. Cuatro años atrás… tengo esas ganas locas, pero debo admitir que recurrentes, de mandar todo a la misma cresta. Todo. Y probar mi vida sin preocupaciones excesivas inculcadas desde no sé donde, ni cuándo. Sin obligaciones que no me di cuenta como adquirí. Sin tener que responder mails, ni llamadas, ni mensajes de facebook porque sí, porque tengo qué. Porque debo. Quiero escapar y volver renovada. Permitirme escapar ahora, ahora que no tengo un contrato pesando en mi espalda, ahora que nadie depende de mi para sobrevivir. Ahora que con lo poco que tengo puedo disfrutar. Ahora, antes de que ese mismo contrato me de plata pero solo 15 días al año para disfrutarla (S.SM.A). Ahora que si me equivoco, no es tan grave. Ahora que si me caigo, no es tan difícil pararse. Ahora que las lágrimas que surcan mejillas son débiles, pero seguras. Ahora que mi risa falsa que cultivé gracias al cinismo de “tener que estar bien” me sale natural… Ahora que aun mi cuerpo no está tan cansado como mi mente… Ahora…
Lector, ¿despiértame cuado acabe este otoño?
mmm si, porque no te conozco la sonrisa falsa. O no te sale bien, porque tus ojos no acompañan a la boca :P
ResponderEliminarBárbara