
Llega un momento de la vida en que ya no es necesario estar de cumpleaños para ponerse a pensar en la propia vida o replantearse situaciones, acciones o planes futuros.
Cuando llega ese momento, se hace imperativo, absoluto y avasallador, y no importa la cantidad de veces que uno intente obviarlo, siempre hay algo que gatilla el pensamiento y posteriores divagaciones al respecto. Un frase, una noticia, una palabra de alguien importante, una película…. En mi caso… una canción.
Siempre he sido sensible a la música. Quizás mi contacto a corta edad con el piano y la flauta me hicieron más perceptiva a ciertos sonidos, o quizás son las letras mezcladas con tonos y acordes específicos los que activan las neuronas precisas de mi lóbulo parietal. Quizás. (Siguen habiendo muchos quizás en mi vida, pero debo decir que ya no tengo apuro en resolverlos).
Lo que por ahora tengo claro, es que mis cimientos se están moviendo. Podríamos decir, con un dejo de mi humor negro, que en mi vida está temblando. Quizás haya réplicas fuertes y algunos cimientos y pilares no tan bien construidos flaqueen, pero tengo claro que otros, muy sólidos y con buena mezcla a la base, resistirán. Each day I'll turn it back.
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